lunes, 23 de abril de 2007

23 de Abril - Sant Jordi

Érase una vez un pequeño pueblo en el que vivían pacíficamente el Rey, la Reina y ¡¡¡su Princeeeeeeeeeeeesa!! Un día se aposentó en los alrededores un dragón que turbó profundamente esta entrañable paz. Al principio se le pudo calmar con ovejas y otras bestias, pero cuando éstas se acabaron, sólo quedó una espantosa elección: se tenía que sacrificar una virgen. Los nombres de cada una de las doncellas fueron introducidos en una bolsa, de donde la mano del Rey escogió por desgracia el papel con el nombre de su propia hija.


El Rey no quiso aceptar tal resultado, pero su hija, más valiente que su padre, se presentó delante del pueblo y gritó: "Montblanquinos y Montblanquinas, ¡no seáis cobardes!". Después de este comienzo tan famoso como elocuente, la bella princesa declaró que no iba aceder su plaza a ninguna doncella más (¡qué afán de protagonismo!), sino que era tanto su responsabilidad como su deber sacrificarse por el bien de la ciudad. Entre lágrimas y llantos, el pueblo la acompañó hasta el portal que todavía existe hoy en el pueblo de Montblanc, a través del cual sopla el viento rugiendo como un dragón terrible.
La princesa atravesó el portal y el temible Dragón de los Cuatro Elementos se dispuso a devorarla. Pero a lo lejos pudo divisar un joven caballero, montado a lomos de un bello caballo blanco y con una armadura dorada y reluciente(buf!! qué hortera!! todo el mundo sabe que son plateadas!!). La doncella, preocupada, le gritó que huyera rápidamente, y como todos sabemos que cuando una mujer dice que no en realidad lo que quiere decir es que sí, el caballero Jordi se quedó, con la vulgar excusa de que había venido expresamente para combatir con la fiera y así, liberar a la princesa (y ver de paso cómo se le recompensaba eso.... que todos sabemos a lo que van los tíos).


De repente, aparece la fiera ante el horror de la doncella y el júbilo del caballero. Con un certero golpe de lanza, el dragón quedó malherido (vaya fiera aterradora...) y donde la sangre de la bestia acariciaba el suelo, una rosa roja emanaba. Sant Jordi envolvió el cuello del dragón con una cuerda y se la dio a la doncella para que la llevara ante el pueblo, que evidentemente, entre todos remataron en la plaza del pueblo.


Y colorín colorado, ¡feliz Día de Sant Jordi a todos!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

y lo nombraron santo al Jordi ese? asi que la joven siguio siendo virgen no?

estos catalanes, con tal de apropiarse de cosas...

se llamaba Jorge, o George, o si, quizas igual tambien Jordi

espero que recibas todas las rosas que te mereces

I.

Anónimo dijo...

pues a mi me ha llegado un email diciendo que hoy es el día de "chuleton y mamada". si ellas tiene san valientín, nosotros tenemos el 23 de abril, ale.